Opinió

Ejemplos

Una de las causas de la eclosión de buena parte de los países asiáticos reside en la progresiva mejora de la productividad, un factor clave para aumentar la competitividad, mejorar la balanza comercial y generar un bienestar creciente. Según un informe preparado por el Banco Interamericano de Desarrollo, el BID, son los países asiáticos lo que han registrado un mayor salto adelante en este terreno, un avance que les ha llevado a mejorar muchas posiciones  en el concierto planetario. Así, China tuvo una ganancia fantástica de productividad del 219%  frente a EE.UU., el país de referencia en el estudio, entre 1960 y 2005. En el mismo período  Singapur avanzó el 108 % y Corea el 40 %.
El punto de partida de las economías asiáticas era enormemente bajo, pero el esfuerzo ha sido titánico y ha cambiado de forma radical las condiciones de vida, el grado de bienestar y las expectativas de futuro de millones de personas. China es el paradigma del gran salto adelante, muy distinto al que concibió Mao, y a su estela prospera el continente hasta desdibujar el  papel motor que años atrás ejerció Japón.

La productividad siempre es el fruto del compromiso con la excelencia, la planificación inteligente y el esfuerzo concentrado. Los países asiáticos han tomado plena conciencia de que dejar atrás la pobreza general pasa por un crecimiento elevado y sostenido durante un largo período de tiempo. Y en ello están.
Hoy China atrae inversiones millonarias y tiene un fuerte superávit comercial que le permite  mejorar las infraestructuras y crear las condiciones para el progreso  competitivo. China, como avanzó algún sociólogo, terminaría por despertar, y está muy viva.

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