Opinió

Minisueldos y macrosueldos

El establecimiento de minisueldos de 400 euros  parece que viene a fijar por decreto la cantidad mínima  que una persona necesita para sobrevivir –¿vivir?– durante un mes en nuestros tiempos y en nuestras tierras.
Nada se dice de los macrosueldos que perciben (¡no ganan!) ciertos empresarios y ciertos políticos,  aunque parece evidente que antes de acosar a los que menos perciben habría que perseguir a aquellos que perciben infinitamente más de lo que necesitan y merecen.
Si 400 euros es el sueldo mínimo, ¿cuál debería ser el sueldo máximo permitido por ley?
Pienso que por una vez Marx –a mi modo de ver más menesteroso que utópico– acertó en su predicción: los pobres serán cada vez más pobres y los ricos serán cada vez más ricos.
En cualquier caso, no es necesario pertenecer al colectivo de los indignados para indignarse.
Y como estamos en Navidad, tenemos  razones de más para  pensar/recordar  que en el mundo hay millones de seres humanos –mayoritariamente niños y mujeres– que carecen de  lo necesario para vivir e incluso mueren de hambre, mientras nosotros –básicamente los beneficiarios del sedicente mundo civilizado– despilfarramos alimentos y materias primas que no nos pertenecen. ¿Qué hacemos entonces con nuestra falsa buena conciencia y nuestra fatua autosuficiencia a la vista de tanta miseria, tanto despilfarro y, en definitiva,  tanta injusticia?

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