Opinió

Ucrania

Los graves problemas internos de Ucrania y su conflictiva relación con Rusia, no son una guerra, pero sus sus efectos empiezan a ser patentes en muchos lugares. No es un efecto mariposa, pero los daños colaterales de la crisis se notan mucho más allá del territorio sumido en una larga batalla económica y política. Las sanciones a Rusia, impulsadas por Estados Unidos, no son un juego de niños y Putin ha tenido que replantearse su estrategia diplomática para evitar problemas mayores. El endurecimiento de las sanciones a Rusia ha provocado una fuerte salida de capitales, en un porcentaje cercano al 3 % del PIB, ha favorecido el disparo de la inflación a más del 7% en el primer cuatrimestre y ha visto como el rublo caía en torno al 10%, un desplome que es un punto y seguido al del año precedente. El horizonte más próximo es la instalación en la recesión y el agravamiento de los desequilibrios, tensiones que tienen una clara incidencia en la geopolítica. Los capitales rusos están buscando colocaciones rentables fuera de sus fronteras, pero algunas operaciones se resienten. Muchas adquisiciones inmobiliarias que tenían como destino España se están retrasando por la fuerte caída del rublo. También el turismo de lujo de los nuevos ricos rusos,que tanto ha beneficiado a España en los últimos años, empieza a enfriarse, situación que ya sufren muchos negocios. Los efectos de las sanciones a Rusia ya son perceptibles y ponen en problemas al gigante emergente, pero esa metralla económica también tiene graves efectos sobre la actividad general. La onda expansiva es superior a la imaginada.

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