Opinió

Absentismo

Con toda la razón, la CEOE vuelve a la carga contra la endémica lacra del absentismo laboral que, según cálculos dados a conocer por Juan Rosell, presidente de la patronal, supone un coste para la economía española de 18.000 millones de euros, una cifra escandalosa. Un millón de trabajadores falta cada día a su puesto de trabajo, entre ellos los 400.000 absentistas profesionales, la mayor parte funcionarios. El arte del escaqueo cuenta con una amplia legión de seguidores, con un coste global que equivale al 1% del PIB.
Zapatero se reunió con la crema del empresariado español en la Moncloa y allí se insistió en que la disminución del absentismo es una de las claves para mejorar la competitividad y la productividad, asignatura que no terminamos de superar. Algún observador ha puesto de relieve que en la citada reunión en la que se instaba a cumplir con la obligaciones laborales, faltaban tres de los 45 empresarios convocados, lo que equivale a un absentismo del 6.8 %. Una fina ironía.

El índice de absentismo español es del 5,5 %, superior a la media europea, que es del 4 %.  Así que estamos mal, pero casi todos los países sufren ese azote. Para que las cosas cambien hay que convencer a los sindicatos de que dejen de proteger a vagos y escapistas y debe producirse un cambio cultural importante: tiene que estar mal visto por la sociedad que un trabajador no acuda a su puesto de trabajo sin justificación.
Un problema que tiene bastante que ver con la falta de facilidades para conciliar la vida familiar y la laboral. Pero no es una cuestión de sexo: los varones sin responsabilidades familiares son todavía más absentistas.

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