Abrazado a una farola

Publicat el 03 de gener de 2011 a les 19:19
Actualitzat el 12 de juny de 2018 a les 17:15
Abrazado a una farola. Así estaba José María el martes, 22 de diciembre, en Sabadell. Su corazón latía a menos de 30 pulsaciones por minuto. Después de una larga semana ingresado en el hospital, hoy late a un ritmo más normal, gracias a un marcapasos. Se lo debe a alguien, un verdadero amigo invisible, que llegó a las puertas de Navidad. Un joven que superó la desconfianza ante el desconocido y decidió subir a su coche al abuelo que le pedía ayuda desde la farola. Lo acompañó hasta su casa y lo dejó en el portal. Gracias al gesto de esa persona, hoy José María, su mujer, sus cinco hijos y once nietos seguimos adelante. Lástima que ese “amigo invisible” se haya escurrido en los alrededores de la Farmacia Trilla sin dejar ni rastro. Ni siquiera debe sospechar que su buen corazón salvó a otro, un poco más viejo y cansado, pero lleno de agradecimiento hacia él.