Mutación

Publicat el 05 d’octubre de 2011 a les 19:34
Actualitzat el 08 de juny de 2018 a les 10:29
No hay que ser un gran observador para reparar en la mutación cromática que protagoniza la campaña de lanzamiento del producto Rubalcaba, un político que quiere reinventarse, que se enfrenta a la cuadratura del círculo al intentar romper con el pasado inmediato, pero manteniendo puentes con el ayer, casi un imposible metafísico. Lo que ya es evidente es la ruptura rubalcabiana con alguna de las señas visuales e iconográficas del Psoe, una forma de alejarse de buena parte de los signos de identidad del partido. Probablemente lo más llamativo es que el azul ha pasado a ser el color de campaña del “rojo” Rubalcaba, el fondo de todas sus apariciones. Se ha olvidado del rojo, color asociado a la izquierda, por entender que se trata de un color agresivo, poco apropiado para planteamientos con intención interclasista. En lugar de buscar otro color más neutro, se ha inclinado por el azul, el propio del centro derecha. El mimetismo es una novedad que rompe con la dialéctica de rojos y azules;  una nueva versión del crepúsculo de las ideologías. E igual de ilustrativo es que haya desaparecido, en los primeros actos públicos del candidato del Psoe, el emblema del puño y la rosa, una decisión que pretende  esconder una marca centenaria que hoy está en horas bajas y que según los publicitarios del partido no ayuda a vender, antes al contrario penaliza. Da la sensación de que el Psoe quiere pasar página, pero es perceptible que lo viejo se resiste a desaparecer y lo nuevo no termina de brotar. Eso es lo que se va dilucidar el 20-N y los días siguientes cuando empezará a escribirse el postzapaterismo.
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