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Ciutat

De madre de dos a madre de cinco

Aroa Romero Sánchez está viviendo una gestación monocorial triamniótica. O lo que es lo mismo: va a ser madre de trillizas. Hace exactamente 46 años que no se producía en Sabadell una gestación natural de tres fetos.

De hecho, la posibilidad se sitúa entre 1 de cada 64 millones de mujeres. Su marido, José Manuel López García, y ella son padres de dos niños, Eric, de seis años y Enzo, de veinte meses. Tras el nacimiento de su segundo hijo, José decidió hacerse la vasectomía y, mientras esperaba a ser operado, Aroa optó por la píldora como método anticonceptivo.
Un domingo Aroa se levantó con náuseas. «La noche anterior nos habíamos ido a cenar fuera y pensé que algo me había sentado mal, pero no mejoraba», explica la chica. «Le pedí a mi marido que fuese a la farmacia a comprarme un predictor y, a pesar que con los otros dos embarazos me había dado negativo, esta vez me dio positivo». Aroa no se lo podía creer. Inmediatamente salió del baño para darle la noticia a José. «Mi marido estaba haciéndose su café con leche y, al darle la noticia, se le cayó la leche al suelo». Se tuvo que tomar el café solo.

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«Estaba de dos meses al enterarme de mi estado», explica la embarazada. Aroa había hecho una vida completamente normal, incluso había continuado tomando métodos anticonceptivos. Además, estaba en período de lactancia, hecho que dificulta aún más, si cabe, este proceso de gestación. «Al principio estaba muy confusa, no podía parar de llorar y además mi padre estuvo más de una semana sin hablarme».

Al miércoles siguiente, al ir al ginecólogo, a Aroa le confirmaron que no eran dos, que eran tres. El óvulo fecundado se había acabado dividiendo en tres partes. Le dieron la posibilidad de quitarse un embrión, pero el abuelo contestó que si se quitaba uno, se los quitaba todos. «Cómo podía saber yo a quién escoger, las niñas no tenían ninguna culpa y yo no soy nadie para decidir a quién quitaba la vida», dice la madre.
Los jóvenes estuvieron a punto de perder a sus niñas. A las 21 semanas, en una revisión rutinaria, los médicos se percataron que algo iba mal, y es que las niñas iban a salir de un momento a otro. Por ello, el doctor Costa le practicó a Aroa un cerclaje, una operación para estrecharle el cuello del útero. «El Taulí es un hospital diez para mí. El mejor. Me han tratado increíblemente bien, siempre con un trato cercano y personalizado», se enorgullece la mamá.

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