He celebrat un dinar familiar i hem estat rient una bona estona.
Sembla que sigui un fet contradictori en el moment en què tots plegats vivim situacions molt dures, ja sigui per la crisi econòmica i a la vegada de valors humans. Però enmig d’aquests moments alegres, jo no m’oblido pas del patiment d’un col.lectiu molt proper a mi que cada dia intenta seguir endavant, malgrat la seva malaltia crònica.
Parlo del col.lectiu dels malalts que esperen un trasplantament d’òrgan. Per sort, el centre que coordina els transplantaments a Catalunya dóna a conèixer la memòria de transplantaments realitzats cada any. Demanaria que aquesta informació es donés trimestralment per tal que estiguessin més informats. Encara que sembli un fet banal per a molts, per als que esperen és vital per seguir endavant i no tirar la tovallola.
Saber que es continuen realitzant transplantaments, que encara hi ha gent disposada a donar i que els professionals de la sanitat hi treballen i molt bé, fa que l’esperança d’un malalt segueixi viva i que, en definitiva, un dia o un altre, aquestes persones poden rebre l’esperada trucada.
Un petit canvi val molt
Verdadero retrato de la España actual
El aeropuerto de Castellón, una necesidad perentoria para aquella provincia, fue inaugurado hace ya más de un año pero aún no ha sido estrenado. Y es que los aviones siguen sin poder dar la vuelta en su pequeña pista de patinaje.
Además de tarta de cumpleaños el ‘aeropuerto del abuelo’, como lo llaman cariñosamente los nietos de Fabra, necesita una ampliación. Genial. Es el triunfo de la construcción porque sí. Unos tipos levantan algo enorme e inútil para que después haya que hacerlo aún más grande. Como dijeron los constructores de la catedral de Sevilla, ‘hagamos algo por lo que quienes nos sucedan nos tomen por locos’. Pero estos de ahora no tienen la grandeza de aquellos. La gloria les importa un pito.
Sin duda ha sido la Divina Providencia sin embargo, la que ha evitado que ningún avión haya tomado tierra allí aún. De otro modo tendríamos ahora un centenar de aeronaves empantanadas al final de aquella pista de juguete coronada por el cabezón de Fabra. Con sus tripulaciones y ocupantes aislados e inmovilizados y a los que habría que asistir con helicópteros, servicios de emergencia, bomberos, hospitales de campaña y toda esa logística cinematográfica tan propia de ‘El coloso en llamas’ o ‘Aterriza como puedas’.
En ese paisaje hecho de alas de acero, perfiles de timones que se recortan contra el cielo, motores en silencio, escalerillas que bajan hacia la nada y desértica soledad se darían seguramente historias admirables de amor, generosidad y heroísmo. Como la de la valerosa azafata que, a pesar de todo, se desvive por colocar correctamente las almohadas cervicales a los viajeros de primera; o la del rubito pitagorín que resuelve la comunicación con el exterior mediante un vaso de yogur vacío, un clip oxidado y la radio rota de a bordo, como un pequeño McGyver tocado por los dioses.
El señor Fabra, con su megalómano sueño hecho de dinero, ha dibujado sin quererlo el verdadero retrato de la España de hoy: un inmenso e inútil aeropuerto de cemento y ladrillo, ni siquiera estrenado, vacío y, para colmo, con la pista tristemente pequeña
Pero lo mejor de esa empresa delirante que ha engordado tantas carteras es la estúpida cabezota de Fabra, con el avión estampado encima, que recibe a los inexistentes usuarios del aeropuerto. ¡Chapeau! Ahí el ‘artita’ Ripollés se ha lucido. El sueño de la razón produce aviones.
Yo también quiero que me hagan una escultura así a mí. Y que la planten en medio del Parc de Catalunya o, ya puestos a pedir, frente a la sede del Parlament, el sitio ideal. Pero no quiero un avión en la cabeza, gracias. Prefiero un teleñeco. La rana Gustavo estaría bien. Al menos, que el monumento a la estupidez guste a los niños.
Rectificació
L’escola Teresa Claramunt vol desmentir una informació que ha sortit publicada al “Diari de Sabadell”, a la secció “Cara a cara”, pàgina 9, el dimarts 8 de maig de 2012.
En aquesta secció es publica una entrevista en el primer paràgraf de la qual s’explica que “L’escola Teresa Claramunt i (…) han recollit més de 1.700 signatures i que han obert ara la pàgina de Facebook, “Plataforma contra el secuestro infantil”.
Volem aclarir que aquesta informació no és certa, ja que se’ns atorga l’autoria d’una acció que nosaltres no hem fet, i que n’hem estat totalment al marge en tot moment. Volem que quedi clar i públic que l’escola ni ha recollit signatures ni ha obert cap pàgina a cap xarxa social.
Quan cobrarem?
Els veïns de 24 edificis del barri de La Romànica de Barberà, que ens vam acollir al Pla de Barris per rehabilitar els nostres habitatges, tot confiant que la Generalitat aportaria l’ajuda compromesa, estem esperant que compleixin els que ens van dir perquè les obres ja es van acabar, però els ajuts no arriben i, com és de suposar, comptávem amb aquestes 580 mil euros. Ja està bé que uns i altres ens prometin i després no compleixin, és una pèssima política. Ara l’alcaldessa ens diu que li han dit que cobrarem abans que acabi aquest any. Ens ho podem creure?


Sin griteríos
En un programa de televisión distintas personas, jóvenes en su mayoría, opinaban sobre lo que nos está pasando desde hace unos años. Y empezamos con las hipotecas por las que tantos se han quedado en la calle al no poder seguir pagando las cuotas. Por otra parte, están los préstamos: mucha gente se iba de vacaciones pidiendo un préstamo al banco y luego a duras penas y con sacrificios lo pagaban, o lo pagan, que supongo que está práctica seguirá todavía vigente.
Sabiendo que estas cosas ocurren desde hace unos años, sale Rubalcaba echando la culpa a todo el mundo, menos a él mismo y los suyos. Los partidos de izquierdas deberían aprender de Julio Anguita, que es una persona que habla tranquilamente de su partido sin indignación, con educación y sin griteríos, que no convence a nadie más que a los que no están convencidos de nada. Más allá de uno u otro partido, es la pesona la que tiene que atraernos con su buenos pensamientos y su buenas ideas.